La tarta de boda hace tiempo que dejó de ser ese postre que aparecía al final del banquete casi por obligación. Hoy puede hablar de la pareja, integrarse en la decoración y convertirse en uno de los momentos más fotografiados, compartidos y recordados de la celebración.
En Pepina Pastel entienden la pastelería precisamente así: como una forma de contar historias a través del diseño, los sabores y los pequeños detalles. Este proyecto de madre e hija nació con la ilusión de crear una pastelería artesanal donde cada tarta tuviera alma y donde cada pareja pudiera encontrar una propuesta pensada de verdad para ella.
Porque una tarta bonita puede llamar la atención, pero una tarta que representa a quienes se casan consigue algo mucho más difícil: emocionar y permanecer en la memoria.
Hablamos con ellas sobre tartas de tres metros, mesas dulces, personalización, tendencias y el reto de conseguir que un sabor pueda transportar a una pareja, muchos años después, hasta uno de los días más felices de su vida.
Pepina Pastel tiene algo muy especial: es un proyecto de madre e hija. ¿Qué creéis que aporta esa relación a la forma de entender la pastelería y de acompañar a las parejas en un momento tan importante?
Pepina Pastel nació de la ilusión compartida de una madre y una hija por crear algo especial. Crecer juntas nos ha enseñado que los momentos importantes se construyen con cariño, dedicación y mucho cuidado por los detalles.
Esa forma de entender nuestro trabajo es la que trasladamos a cada pareja. Sabemos que una boda no es solo una celebración, sino un recuerdo que les acompañará toda la vida. Por eso no hacemos simplemente una tarta, sino que buscamos crear algo que les represente, que emocione y que forme parte de uno de los días más bonitos de su historia.
Al final, creemos que las mejores cosas nacen cuando se hacen con el corazón. Y esa ha sido siempre la esencia de Pepina Pastel.
2. Durante mucho tiempo, la tarta de boda fue casi un trámite dentro del banquete. Hoy, sin embargo, muchas parejas quieren que el momento dulce tenga más personalidad. ¿Qué papel puede tener la pastelería dentro de una boda actual?
Creemos que la pastelería ha pasado de ser un simple postre a convertirse en una parte muy importante de la experiencia de una boda. Cada vez más parejas buscan que la tarta hable de ellos, de sus gustos y de su historia.
Para nosotros, una tarta de boda no solo tiene que ser bonita; tiene que sorprender cuando aparece, emocionar cuando se corta y, sobre todo, dejar un recuerdo cuando se prueba. Es uno de los momentos más fotografiados y compartidos del día, y creemos que merece la misma atención que cualquier otro detalle de la celebración.
En Pepina Pastel disfrutamos ayudando a las parejas a encontrar una tarta que les represente, combinando creatividad, sabor y mucha personalidad para que ese momento sea tan especial como el resto de su boda.
3. Hace poco realizasteis una tarta de boda de tres metros, algo absolutamente espectacular. ¿Cómo se plantea un proyecto así desde dentro? ¿Hubo algún momento de tensión, reto logístico o anécdota curiosa que recordéis especialmente?
Fue uno de esos proyectos que, cuando nos lo propusieron, nos hizo muchísima ilusión y también muchísimo respeto. Nunca antes habíamos elaborado una tarta de tres metros y, además, no era para una boda cualquiera: era para la boda de Lara, la creadora y CEO de Pepina Pastel. Eso hizo que la ilusión fuera enorme, pero también la responsabilidad.
Detrás hubo muchas pruebas, planificación y trabajo en equipo para conseguir que todo saliera perfecto el día de la boda. Pero, si tenemos que quedarnos con un momento, no fue cuando terminamos la tarta, sino cuando vimos que eran los mejores amigos de la pareja quienes la cortaban y la repartían entre todos los invitados. Fue un instante muy emocionante que convirtió la tarta en mucho más que un postre: pasó a formar parte de uno de los recuerdos más bonitos del día.
Ese proyecto nos recordó por qué nos apasionan las bodas. Cada una nos plantea un reto diferente y nos da la oportunidad de crear algo único. Y, aunque la tarta medía tres metros, lo que de verdad nos llevamos fue la satisfacción de haber formado parte de un momento tan especial.
“Una tarta de boda tiene que sorprender cuando aparece, emocionar cuando se corta y dejar un recuerdo cuando se prueba.”
Lo primero que hago es pedirles que me cuenten cómo se imaginan su tarta ideal. Me encanta cuando me dicen «esta es la tarta de nuestros sueños» y me envían fotos de inspiración. Ese es, sin duda, mi momento favorito, porque a partir de ahí empezamos a construir juntos una idea.
No buscamos que elijan una tarta de un catálogo, sino crear una que hable de ellos. Hay parejas que tienen muy claro lo que quieren y otras que solo saben cómo quieren sentirse cuando la vean por primera vez. Nuestro trabajo es escucharles, asesorarles y convertir esa idea en una tarta única.
Al final, lo diferente no siempre significa hacer la tarta más grande o la más llamativa. A veces significa conseguir que, cuando la pareja la vea, piense: «Es exactamente la tarta que habíamos imaginado». Y eso es lo que más nos ilusiona conseguir.
5. Hablando de tendencias, ¿qué estáis viendo ahora en tartas de boda y mesas dulces? ¿Vuelven las tartas grandes y escenográficas? ¿Hay más color, más flores, más minimalismo o más postres individuales?
Cada vez vemos que las parejas buscan tartas que hablen de ellas, que reflejen su personalidad y su esencia. Ya no se trata solo de elegir una tarta bonita, sino de que, cuando los invitados la vean, piensen: «Esta tarta es muy ellos».
En cuanto a tendencias, la realidad es que no hay una única. Cada pareja tiene un estilo completamente diferente. Hay quienes sueñan con una tarta llena de flores y detalles, otros prefieren diseños muy minimalistas y elegantes, y también hay quienes buscan sorprender con una tarta más escenográfica que se convierta en uno de los momentos de la celebración.
En las mesas dulces ocurre algo parecido. Cada vez son más personalizadas y están pensadas para complementar la boda, tanto en estética como en sabores. Lo bonito de nuestro trabajo es que no hay dos bodas iguales, y eso nos permite crear propuestas diferentes para cada pareja.
“No hacemos simplemente una tarta, sino algo que represente a la pareja, que emocione y que forme parte de su historia.”
Cada vez vemos que las parejas buscan ofrecer una experiencia completa a sus invitados, y la parte dulce es una oportunidad perfecta para conseguirlo. Más allá de la tarta nupcial, son muchas las que deciden incorporar una mesa dulce donde los invitados puedan seguir disfrutando durante la celebración.
En Pepina nos encanta ayudarles a crear ese rincón tan especial con una selección de pequeños bocados artesanales. Solemos incluir algunos de nuestros productos más conocidos, como las rocas, nuestros famosos Pepiboms, mini muffins o nuestras clásicas galletas de mantequilla, que conservan ese sabor de toda la vida y que siempre triunfan entre los invitados.
Lo bonito es que cada mesa dulce puede personalizarse según el estilo de la boda y los gustos de cada pareja, consiguiendo que no solo sea un rincón delicioso, sino también un elemento más de la decoración y de la experiencia que recordarán sus invitados.
7. Una tarta puede ser preciosa en foto, pero en una boda también tiene que funcionar de verdad. ¿Qué deberían tener en cuenta los novios sobre cantidades, conservación, ubicación, temperatura y coordinación con el espacio o el catering?
Lo más importante es dejarse asesorar. Cada boda es diferente y nosotros siempre recomendamos la cantidad de dulce en función del número de invitados. Después de una celebración suele sobrar bastante comida, así que nuestro objetivo es que todos puedan disfrutar del momento dulce, pero sin que termine habiendo un exceso de producto.
También es fundamental tener en cuenta la conservación. Nosotros elaboramos todas nuestras tartas y dulces de forma artesanal y nos encargamos de la producción y del reparto hasta el lugar de la celebración. Las entregas se realizan siempre por la mañana y siguiendo una ruta previamente organizada, por lo que el horario concreto no puede elegirse.
Una vez realizada la entrega, es muy importante que el espacio de celebración o el catering conserven nuestros productos en sus cámaras frigoríficas hasta el momento de servirlos. Mantener la cadena de frío es la mejor garantía para que los invitados los disfruten exactamente como los hemos elaborado en nuestro obrador.
Al final, nuestro trabajo no termina cuando entregamos la tarta. Nos gusta acompañar a las parejas durante todo el proceso y asesorarlas para que ese momento salga perfecto, desde la elección del diseño hasta el último detalle de la celebración.
“Cada vez más parejas buscan que la tarta hable de ellas, de sus gustos y de su historia.”
Aunque cada pareja tiene sus preferencias, en las bodas sigue funcionando muy bien apostar por sabores que gusten a todos los invitados. En Pepina hemos seleccionado cuatro sabores de bizcocho que son, con diferencia, los más demandados y los que mejor resultado nos han dado a lo largo de los años.
Si hay un claro favorito, ese es el chocolate con leche. Es el sabor que más recomiendan las parejas y el que más solemos elaborar para bodas porque tiene ese sabor de toda la vida, suave, equilibrado y capaz de conquistar tanto a pequeños como a mayores. Es una apuesta segura para un día tan especial.
Eso no significa que no haya parejas que busquen algo diferente. Siempre escuchamos sus gustos y les asesoramos para encontrar la opción que mejor encaje con ellos. Al final, la mejor elección no es la más original, sino la que consiga que la pareja disfrute y que sus invitados recuerden ese momento con una sonrisa.
9. Si cada tarta de boda pudiera guardar un pequeño secreto de la pareja, ¿qué os gustaría que contara una tarta hecha por Pepina Pastel?
Nos gustaría que contara una historia de amor. Que hablara de dos personas que decidieron compartir su vida y que eligieron una tarta hecha con el mismo cariño con el que prepararon su boda.
Al final, esa es también nuestra historia. Pepina Pastel nació de la ilusión compartida de una madre y una hija que soñaban con crear una pastelería artesanal donde cada tarta tuviera alma. Hoy seguimos trabajando con esa misma ilusión, poniendo el corazón en cada creación que sale de nuestro obrador.
Si una tarta de Pepina pudiera guardar un secreto, nos gustaría que recordara para siempre la emoción de ese día. Que, años después, al volver a probar uno de nuestros sabores, la pareja pudiera viajar de nuevo a uno de los momentos más felices de su vida.
Porque creemos que los recuerdos más bonitos también pueden tener sabor.
Contacta con PEPINA PASTEL
Estarán el 27 de septiembre en Cosmic Love Valencia en el hotel Las Arenas. Solicita tu invitación gratuita.