Este editorial nace de una paleta vibrante y luminosa, donde los verdes, cianes y rojos conviven con naturalidad para construir una atmósfera fresca, mediterránea y profundamente evocadora. Lorena M. Lérida y su equipo imaginan una escena de verano en una finca rodeada de naranjos y limoneros, donde la pareja de modelos pasea entre la vegetación creando una imagen bucólica, serena y llena de luz.

El vestido, diseñado por Beatriz Álvaro, aporta el punto romántico y delicado del reportaje. Se trata de una pieza de inspiración lencera, confeccionada en organza de seda natural estampada con flores en color cereza sobre un fondo color humo. Las mangas de grandes puños, la espalda y la cintura se rematan con un entredós blanco roto bordado sobre tul, con motivos geométricos y florales que añaden textura y riqueza visual. La falda, amplia y con un movimiento especialmente bonito, completa un diseño pensado para una novia romántica, pero con personalidad. Como base, el vestido incorpora un bies de crepé natural que refuerza su caída y su delicadeza.

El maquillaje y la peluquería, a cargo de Gemakeupp, siguen esa misma línea de naturalidad sofisticada: una piel luminosa, tonos rosados y un peinado de ondas sueltas que acompaña el conjunto sin restarle protagonismo.

Los tocados de Puntulina suman el detalle artesanal al estilismo. La porcelana, material principal de sus creaciones para novia, se trabaja aquí en forma de pistilos modelados cuidadosamente a mano y pintados uno a uno en tonos nude y dorado. El resultado es una pieza que conserva cierto aire clásico, pero reinterpretado desde una mirada más actual: romántica, delicada y moderna.

Las joyas pertenecen a Isabel Guarch y reflejan el cuidado por el diseño, los materiales nobles y la tradición artesanal de sus talleres en Mallorca. Las piezas seleccionadas para este reportaje están realizadas en plata de ley bañada en oro de 18 quilates y se combinan con piedras naturales como jade, ojo de tigre y ágatas. Un conjunto de joyas delicadas, cálidas y llenas de matices, con una clara inspiración mediterránea.

Los zapatos, firmados por Magrit, aparecen en un tono nude tostado de charol. Sencillos, elegantes y con un punto sensual, refuerzan esa imagen de novia campestre con un toque especial: natural, pero muy cuidada.

El ramo, creado por Dilo con una flor, completa el estilismo con flores preservadas en tonos rosas, blancos y verdes. Una composición suave y equilibrada que funciona como el complemento perfecto para esta novia de espíritu romántico, fresco y mediterráneo.

CRÉDITOS

Fotografía: @twoontheroadstudio
Modelos: @mrouse_2 y  Montero @fercolastra 
 MUAH: @gemakeupp 
 Vestido: @beatrizalvaronovias
 Zapatos: @magritshoes 
Tocado: @puntulina_tocados
 Joyas: @isabel_guarch
Flores: @diloconunaflor